Ciudadania italiana conyuge italiano, divorcios, hijos, abogados

Contraer matrimonio es una de las formas de adquisición de la ciudadanía italiana que contempla la legislación de este país. No se adquiere, no obstante, de forma automática, es decir que no basta el hecho de casarse con ciudadano italiano para alcanzarla, sino que se precisa de un acto administrativo de reconocimiento u otorgamiento, para el cual se exigen ciertos y determinados requisitos.

Ciudadania italiana conyuge italiano, divorcios, hijos, abogados

Requisitos para que proceda la ciudadanía italiana por matrimonio para argentinos  bolivianos españoles mexicanos guatemaltecos hondureños salvadoreños nicaragüenses costarricenses panameños cubanos dominicanos puertoriqueños venezolanos colombianos ecuatorianos peruanos paraguayos chilenos uruguayos.
El matrimonio debe haberse formalizado al menos dos años antes de la solicitud de ciudadanía para el cónyuge extranjero, si la pareja fija su domicilio en Italia; siendo el término de tres años como mínimo si residen en el exterior.


La procreación de hijos en común acorta a la mitad los términos antes expuestos, quedando entonces en un año para los casos en que el matrimonio reside en Italia, y un año y medio si reside en el extranjero.


En todos los casos estamos hablando de matrimonio formalizado. Si se trata de un matrimonio concertado fuera de Italia el mismo debe haberse sujetado plenamente a las leyes civiles imperantes en el país que fuere, y además, a los efectos de la solicitud de la ciudadanía italiana para el cónyuge extranjero, el matrimonio debe ser válido en Italia, lo que se consigue mediante el asentamiento del acta matrimonial, previamente legalizado por el Ministerio de Relaciones Exteriores del Estado emisor, en el Registro Civil de la comuna italiana donde está registrado el cónyuge italiano.


Italia lleva un registro donde se reflejan los ciudadanos italianos que residen en el extranjero, conocido como A.I.R.E, por sus siglas en el idioma nacional, resultando un requisito esencial el asiento del cónyuge italiano en el mismo, con información actualizada respecto a su domicilio, antes de solicitar la ciudadanía de su pareja.


Solo procederá el otorgamiento de la ciudadanía italiana a quien haya formalizado matrimonio con cónyuge italiano si no existen dudas de que se trata de una relación matrimonial verdadera, estableciéndose  plenas facultades para la autoridad que tramita la solicitud en el sentido de librar ordenes de comprobación sobre la convivencia de la pareja y su relación genuinamente marital.


Es fundamental que el cónyuge natural de Italia no haya perdido su ciudadanía por ninguna causa. Si el mismo, por ejemplo,  adquirió la ciudadanía de algún otro Estado que no acepta la doble nacionalidad y exige la renuncia de la ciudadanía natal, entonces no es apto para que en virtud del matrimonio su cónyuge alcance la ciudadanía italiana.


La solicitud de ciudadanía italiana por matrimonio puede ser denegada.
La reunión de los requisitos exigidos, así como la presentación en regla de la documentación apropiada, y que sea aceptada la introducción de la solicitud, no necesariamente significa que sea aprobado el otorgamiento de la ciudadanía italiana. El otorgamiento es, en última instancia, facultativo. Por tanto, el reconocimiento de la ciudadanía italiana por razón del matrimonio con cónyuge italiano pudiera ser denegado si concurrieran causales para ello,  como, por ejemplo, que la relación matrimonial presentase señales de ser fraudulenta; que el solicitante tuviere antecedentes penales en su país de origen, u otro en el que hubiere residido, que, por la naturaleza de los hechos delictivos, tal persona pudiera considerarse peligrosa; o que, aun siendo cierta la relación marital entre los miembros de la pareja, el matrimonio no hubiere sido formalizado con apego a la normativa civil del país donde se celebró, o en quebrantamiento de alguna prohibición legal para contraer matrimonio.


El reconocimiento de la ciudadanía italiana y el divorcio.
El divorcio acaecido después de haber sido alcanzado el estatus de ciudadano italiano por el cónyuge extranjero no hace cesar los efectos de la ciudadanía concedida, es decir, esta no se cancela, ni se pierde.


Pueden encontrarse personas que en un momento dado obtuvieron la ciudadanía italiana en virtud del matrimonio, y, luego de haberse divorciado, esta le fue retirada. Pero que esto no cause confusión en quienes están optando por la ciudadanía italiana a la luz de la legislación actual. Lo que sucede es que, hasta la fecha no tan lejana del año 1983, la ciudadanía italiana se obtenía de manera automática por el matrimonio, sin necesidad de un procedimiento para su reconocimiento, pero con la misma automaticidad se perdía en caso de divorcio.


A partir de 1983, específicamente el 23 de Abril de ese año, adquirir la ciudadanía italiana por haberse casado con un ciudadano de este país precisa un reconocimiento administrativo, previo cumplimiento de los requisitos que arriba se expusieron, pero la disolución del vínculo matrimonial no afecta la ciudadanía de esa forma alcanzada.


Este beneficio se extiende a los hijos de la pareja, que tampoco dejan de ser ciudadanos italianos por causa de la separación de los padres. Esto se aplica tanto a los hijos biológicos como los adoptivos.
Eso sí, al ser ambos cónyuges ciudadanos italianos, el divorcio se tramitará al amparo de la legislación italiana, así como  todos los asuntos  derivados de este, léase, liquidación de la comunidad matrimonial, establecimiento de pensiones, guarda y custodia de los hijos, régimen de comunicación paterno-filial, etcétera.

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